
Puedo sentirme como este cielo, tan extraordinario
y sobrecogedor, que el color me habla de tormentas
los arboles de cuerpos rebeldes, corredizos, como si el día no hubiera existido
sin embargo sin él la hermosura
no hubiera sido posible, sólo gracias a la luz, que a penas se vislumbra
la magnitud del cielo iluminó mis ojos, las nubes formaron mil cosas bellas
y en la revolución volcánica de mi alma
pasaron confusas miles de sensaciones y deseos, caricias, años, pasados y futuros, quedo algo bien definido, lo hermoso, es hermoso, sea el color que sea, la intensidad que sea, la noche que acecha, sea lo que sea, el ocaso o el amanecer,
lo hermoso nos estremece, nos hace vibrar, y sentir inmensidades,
y allí en el volcán de esa puesta de la luz...quedé suspirando y aletando el olfalto por sentir
que vivo... me entrego... estremecedora como ese cielo divino...