miércoles, 25 de marzo de 2009

Salobre...sabroso...mio!!!

No hay nada más romántico para mi alma que recordar el malecón habanero, en el recuerdo del rebelde revoletear de mi pelo, el olor a sal entre mis pulmones, la luz de la luna, las estrellas en un firmamento inmenso, sentir un frío delicioso en mi piel, con las brisas de la noche, pero sobre todo, sentirme fuego vivo, en mi tierra hermosa y mojada, con sabor salobre en mis hombros, pasar a veces mi lengua por mis brazos, para sentir que me había convertido en parte del mar... de mi mar, habanero, mi mar cubano...mi aire...mi respiración, mis infinitos sueños, y el placer de ser, mujer, y cubana además...cómo te extraño mi malecón habanero!!!, cómo te amo!!!, hasta la eternidad...y si sale un lágrima salobre de mis ojos...ha de ser en honor a tu inmensidad....
yo, tu hija cubana...

Janett Camps

9 comentarios:

DRIADA dijo...

Gracias por tus palabras y nostalgica te noto .
Un abrazo

JAVIER AKERMAN dijo...

Salobre e intensa entrada.
Un abrazo habanero desde España.

Grisy dijo...

Amiga hace algunos años estuve en esa malecón habanero y quedé encantada de tan maravilloso lugar, imagino perfectamente como debes extrañarlo. Besos.

mimbre dijo...

Hola Jayja...
Gracias por visitar mi "rincón", espero sea de tu agrado.
Estoy leyendo tus trabajo y me gustan...
En más te leo y sigo..Sí¡¡
Te saludo
Osvaldo

M@R dijo...

MIJA QUE DE MELANCOLIA HAY EN TUS HERMOSAS LETRAS,,,
TQM,,,DTB,,,

ABRAZOS,,,

EMBRUJADA dijo...

Amiga sabrosa habanera, te he dejado un regalito en mi blog,por tu buena melodìa...y por ser tan buena amiga.

Tu brujita .

Poetiza dijo...

Bella Habana, bella Jayja y bellas las palabras de este texto tan lleno de ese amor que te caracteriza amiga. Besos, cuidate.

El Señor de Monte Grande dijo...

Cuanta melancolia en esta entrada, desborda el amor.

Un beso desde MG

Del Rosa Al Amarillo dijo...

Me dejastes estos recuerdos en mi blog. Soñé una tarde, mientras anochecía desde La Cabaña, con el Malecón y el mar abriendo corazones para acompañarme en mi caminar silencioso por La Habana, subiendo hasta el Parque Central. Me gustaría escuchar de tus labios esas mismas reflexiones mientras atardece sobre El Malecón, cerrar los ojos y percibir la cercanía de mi tierra, Huelva, desde donde salió Colón para tocar en la tuya, Cuba. Un abrazo.